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jueves, 15 de julio de 2010

FINANZAS Y BIBLIA: CUENTAS CLARAS CONSERVAN EL MATRIMONIO

Cuentas Claras Conservan el Matrimonio
Por Gabriel Gil Arancibia, Mtr. en Teología. Profesor, escritor y conferencista.

Se pelean por el presupuesto familiar, ¿no es cierto? He aquí la manera de aferrarse a…

Por María Bartiromo
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Brian greenberg es un planificador financiero especializado en el pago de los estudios universitarios, pero una mañana reciente pensó que más bien era consejero matrimonial. La pareja sentada  su oficina, cerca de Cherry Hill, Nueva Jersey, quería asesoría sobre cómo solicitar ayuda económica para el hijo del esposo, producto de un matrimonio anterior. “Cuando entraron —recuerda Greenberg— podía sentir la hostilidad”.

Los ingresos del negocio de la esposa, el cual ella había iniciado antes de casarse, eran modestos, pero lo suficientemente altos como para limitar la cantidad de ayuda económica que podía recibir el muchacho. El esposo quería que ella constituyera una sociedad para reducir sus ingresos y permitir así que el joven pudiera recibir más ayuda. Ella no quería pasar por el complicado proceso, pero se sentía presionada por su marido. “Él decía: ‘Tengo el derecho de hacer lo que quiero, porque soy yo el que gana el dinero para pagar las cuentas’”, recuerda Greenberg. “Ese tipo de raciocinio es dañino para una relación”. Gran parte de este tipo de animosidad se podría evitar si las parejas hablasen de dinero antes de casarse, dice Mary Claire Allvine, planificadora financiera diplomada y coautora de Las 7 decisiones económicas más importantes que tomará en su vida (The 7 Most Important Money Decisions You’ll Ever Make). Si no se dan esas conversaciones, es poco probable que las parejas tengan un verdadero plan para la vida matrimonial. Los estudios han probado que las discrepancias acerca de dinero son la principal causa de roces entre los casados y, para algunos, la principal causa de divorcio. Entonces, ¿qué hace que algunas parejas sobrevivan los altibajos económicos y que otras se separen debido al presupuesto familiar? La clave del éxito es encontrar terre-no común. A continuación ofrecemos algunos consejos sobre la manera de poner en marcha un plan económico sin perder la pasión.

Sueñen en grande y clasifiquen sus deseos. Las parejas a menudo notan que, después de pagar sus gastos fijos, tienen desacuerdos sobre la manera de gastar lo que sobra: amortizar el saldo de las tarjetas de crédito o comprar el televisor de alta definición que uno de ellos anhela tanto. Para evitar tales enfrentamientos, hablen acerca de sus sueños. Según Allvine, las parejas que miran más allá de los detalles cotidianos del presupuesto generalmente tienen más éxito con su dinero. “No se le puede decir al derrochador: ‘Solo puedes gastar $50 mensualmente’. Es como poner a alguien a dieta. Es posible que le dure por un tiempo, pero luego simplemente se da un atracón y se come un kilo de pan. El derrochador dirá: ‘Gastaré menos’. Y comenzará a eliminar la segunda taza de café. Pero raramente es el café lo que hace que se endeuden. Es la casa que no pueden pagar o el auto que no deberían tener”. Allvine recomienda catalogar las grandes aspiraciones, ya sea comenzar un negocio o tener casa propia. “Cuando uno establece categorías, sa-be para qué es ese dinero y no lo usa para nada más. Es así como las parejas llegan a fijarse metas: se encargan primero de sus prioridades”.

Hagan una lista de sus metas. “Cuando las parejas pueden llegar a un acuerdo acerca de los gastos — dice Dave Ramsey, locutor de un programa de radio estadounidense— entonces concuerdan sobre sus temores y sus objetivos. En realidad, no tenemos desacuerdos sobre el dinero. Peleamos acerca de prioridades, temores y poder. Un plan por escrito crea un sentido de promesa, de cooperación y de unidad”. Ramsey también recomienda programar reuniones frecuentes para hablar de los gastos. “La cuestión es ser francos y contar con la misma información. No debe haber tarjetas de crédito, deudas o préstamos estudiantiles secretos. Nada de engaños. El asunto es saber cuáles son los gastos. La vida comienza a verse de manera real cuando hablan al respecto en una reunión y lo ponen por escrito”.

Dense una vuelta. La manera y el lugar en que se habla sobre finanzas son críticos para mantener la paz, dice Schwab-Pomerantz. “Es bueno asegurarse de que ambas partes estén en un lugar cómodo y neutral. También es importante saber por anticipado el tema que se va a tratar”. Schwab-Pomerantz y su esposo caminan todos los fines de semana en las montañas cerca de su casa en el área de la bahía de San Francisco. “Estamos lejos de nuestros hijos. No estamos uno frente al otro, lo cual puede convertirse en una confrontación. No podemos molestarnos e irnos de la habitación. Estamos solos y logramos hablar sobre muchas cosas relacionadas con nuestras metas y prioridades en la vida”.

Tengan cuentas mancomunadas y claras. La independencia económica produce un sentido de poder, pero muchos asesores dicen que llevar vidas financieras separadas pone en peligro al matrimonio. “Diferenciar ‘mi’ dinero de ‘tu’ dinero es la receta para un desastre”, reflexiona Greenberg. “Eso dice que una persona está velando solo por sí misma”. Una cuenta mancomunada es una declaración firme de que el matri-monio es importante para ambos. Se debe abrir la cuenta para objetivos comunes, tales como aumentar los fondos de reserva o ahorrar para los estudios. Sin embargo, una cuenta compartida no necesariamente descarta las individuales.

En cuanto a los esposos que solicitaron los consejos de Greenberg, salieron de su oficina sonriendo, después de que éste propuso una solución original.

El camino a la felicidad económica es claro: la comunicación y los planes conjuntos.


Gabriel Andrès Gil Arancibia

Gabriel y Fabiola Gil
Pastores Iglesia CRISTO EN CASA

Fuente: Rdargentina.com Copyright © 2002 Reader's Digest Argentina

FINANZAS Y BIBLIA: MANEJANDO EL DINERO EN CASA

Manejando el Dinero en Casa
Por Javier Angulo y Maritza Ulate
http://www.enfoquealafamilia.com/index.php/familia/212-manejando-el-dinero-en-casa.html
          

En el presente documento se abordarán los conceptos de dinero como medio, plan de vida, necesidades básicas, presupuesto, y otros, interrelacionándolos de tal forma que usted pueda tener los fundamentos de un buen manejo del dinero que en última instancia incida en una mejor calidad de vida para usted y su familia.
Sin lugar a duda, el dinero es un importante factor en el desarrollo de nuestra vida, Así las cosas, hay dos principios vitales para lograr un buen manejo del dinero:

* El dinero en sí no es un fin, es un medio de intercambio, por lo tanto expresiones como: “me gustaría tener mucho dinero”, no tienen sentido en sí si no se les agrega “…para comprar todo lo que quiero”, esta frase nos lleva al segundo principio.

* La voluntad del ser humano determina la forma en que se usa el dinero, “querer” puede o no tener implicaciones de necesidad.


Proyecto de vida, decisiones y el uso que le damos al dinero

Trazarse un proyecto de vida es indispensable si queremos tomar el control y vivir de forma plena. El plan que tracemos como guía para orientarnos en la vida es comparable al plano de edificación de una estructura. Sin un planeamiento cuidadoso y bien fundamentado, la obra final puede resultar en un desastre. Por lo tanto, es muy importante asumir la responsabilidad de la construcción del camino de la vida. La tarea no es fácil, sin embargo, una adecuada reflexión y las directrices que nos proporciona el tener un marco de valores y principios que nos señalen las decisiones, actitudes, acciones y reacciones que debemos asumir en la vida, facilitarán el apegarse a ese proyecto de vida que se ha propuesto. Ahora bien, es necesario planificar el uso del dinero a fin de que pueda avanzar dicho proyecto.

El ABC Financiero

El ABC financiero se refiere a los principios básicos que debemos conocer para procurar el buen uso del dinero y por ende finanzas saludables; básicamente podemos hablar de tres principios fundamentales:

1. APRENDER a organizar nuestro presupuesto personal/familiar.
Debemos elaborar presupuestos inteligentes que nos permitan avanzar nuestro proyecto de vida y nos proporcionen paz y confianza en el futuro. La forma en que gastamos nuestro dinero está directamente ligada a nuestro estilo de vida, producto de las decisiones que tomamos tanto en asunto trascendentales como también en la cotidianeidad de la vida.





2. BUSCAR formas de reducir nuestros gastos y aumentar los ingresos y los ahorros.
Para reducir nuestros gastos es de vital importancia identificar cuáles de los bienes y servicios en que estamos gastando no son realmente necesarios. Para esto, es importante distinguir entre lo que es una necesidad (1), un gusto (2), o bien un deseo (3).

1) Las necesidades son los bienes y servicios básicos para la vida, tales como vivienda, alimento, ropa, artículos para el hogar y seguro médico, educación.

2) Los gustos tienen que ver con la calidad de los bienes o servicios que se utilizan. Por ejemplo el tipo de ropa, de zapatos, de comida.

3) Los deseos son todos aquellos bienes y servicios que no son imprescindibles y únicamente responden a un deseo de tener o “disfrutar de”. Estos artículos o servicios solo se deben adquirir cuando tenemos excedentes.

Así las cosas, es ahora más fácil decidir de cuáles bienes y servicios vamos a prescindir empezando por eliminar los que responden a deseos según la clasificación anterior. Luego, podemos pensar en satisfacer nuestras necesidades básicas con bienes y servicios alternativos que representen una reducción en los gastos.

Ahora bien, para incrementar los ingresos y el ahorro también podemos tratar de incrementar nuestros ingresos. Piense en habilidades y conocimientos que usted posee y que podría explotar y otro tipo de oportunidades que le permitan aumentar sus ingresos sin arriesgar lo que ahora tiene. A la vez procure siempre ahorrar, en lo que pueda ahorre, ahorre, ahorre; aunque sea poco es importante la constancia.

3. CAMBIAR nuestra visión del dinero y del endeudamiento.
Es frecuente recurrir a préstamos, o compras a crédito (con tarjeta de crédito por ejemplo) para adquirir bienes y servicios que se podrían calificar de deseos superfluos. Para eliminar esta práctica nociva para las finanzas personales y familiares, debemos interiorizar que el costo de cada bien o servicio que adquirimos representa una fracción del trabajo que realizamos. Comprar un artículo traduciendo su costo a horas trabajo, le ayudará a valorar si realmente vale la pena las horas de trabajo que tendrá que invertir para pagar ese bien y los intereses que genere la compra a crédito.



Conclusión.

Al aplicar el ABC de las finanzas es importante que tengamos conciencia que la industria del entretenimiento y el comercio constantemente nos está bombardeando con la idea de que nuestra felicidad depende de tener tal o cual artículo, o bien que lo que poseemos es lo que nos define. Sin embargo, debemos procurar una constante auto evaluación a fin de evitar este tipo de percepciones que nos insensibilizan para priorizar lo que realmente es importante en la vida.

Por lo tanto, debemos aprender a sentirnos satisfechos con lo que tenemos hoy en día. Procurar una mejor calidad de vida es absolutamente válido con una sana motivación, guiados por los valores correctos y con un norte definido.

Teniendo como premisas lo hasta aquí expuesto, es importante la elaboración sistemática de un presupuesto familiar anual y revisarlo trimestralmente para hacer ajustes. Recuerde tomar en cuenta la pirámide de necesidades, gustos y deseos. También es muy importante que respete el presupuesto a fin de tener control del dinero y que éste sirva para desarrollo de su proyecto de vida y en última instancia, propiciar su bienestar y el de su familia.

Y lo más importante, si usted está a punto de iniciar un matrimonio, hay un elemento indispensable en las finanzas: El pago del diezmo a Dios. Esto es sencillo de entender: “tú le das a Dios, Dios te da a ti”. La vida es un constante invertir en personas y cosas: ¡Dios está por sobre ambos ítems!. Jesucristo lo dijo: “Más vale dar que recibir, porque con la misma vara que mides, os medirán y… Uno siembra lo que cosecha”. El apóstol Pablo enseñó: “Dios ama al dador alegre”. Así entonces diezmos y ofrendas son vitales para una sana administración de las finanzas en el matrimonio[1].


Gabriel Andrès Gil Arancibia


Gabriel y Fabiola Gil
PASTORES IGLESIA "CRISTO EN CASA"

[1] Para mayor información leer los artículos “Dé más para recibir más” y “Encuentre una forma de servir” de Jack Canfield, del libro Los Prncipios del Éxito. Libro de auto-ayuda, de tendencia empresarial/secular. Año 2005.

FINANZAS Y BIBLIA: ¿CÓMO MANEJAR EL DINERO EN PAREJA?


¿Cómo Manejar el Dinero en Pareja?
Por Suzanne Lesser
http://destellodesugloria.org/blog/?p=3634#more-3634

Usted ha gastado demasiado otra vez, y ahora está discutiendo con su cónyuge acerca de cómo pagar las cuentas. Pues, usted está dentro de lo típico: más peleas giran en torno al dinero que del sexo o de los suegros1. El dinero es una fuente de fricción, pero no tiene que ser así.

El experto financiero Howard Dayton, cofundador y ex director general de Crown Financial Ministries, habló con “En Contacto” en cuanto a cómo manejar el dinero como Dios desea. Esto es lo que él recomienda a las parejas.

1. Descubra la verdad acerca del dinero. Uno de los primeros principios que enseña Crown es que Dios es el dueño de todo. Nosotros no somos más que mayordomos (Salmos 104:24). La mayoría de los cristianos desconocen que la Escritura está llena de consejos sobre el dinero. La Biblia habla de cómo ganarlo, gastarlo, ahorrarlo, invertirlo y pagar las deudas.

2. No permitan que el dinero los divida. Aunque estén enfrentando una situación económica difícil. No haga ataques personales a su cónyuge. En lugar de ello, busquen juntos la manera de resolver el problema. Busquen la dirección del Señor, en vez de dejar que las dificultades económicas divida su matrimonio.

3. Tenga una “cita financiera” cada semana. Eviten hablar de problemas de dinero antes de irse a la cama o antes de salir a trabajar. Escojan el momento en que no estén cansados, con hambre o de mal humor. Revisen sus finanzas, sus metas y oren por las decisiones que tengan que tomar.

4. Hagan un plan de gastos sencillo. De acuerdo con el Departamento de Comercio de EE.UU., el estadounidense promedio gastará $1,22 por cada dólar ganado. Según sociólogos latinoamericanos, “el latino promedio gasta el doble de lo que gana, no sabe ahorrar”[1]. Así que, en vez de preguntarse después en qué se les fue el dinero, planifiquen de antemano cómo va a manejarlo. Hay una serie de presupuestos a la mano, desde la técnica de poner efectivo en sobres, hasta herramientas en línea y softwares.

5. Permítanse cierta libertad en el presupuesto. Pónganse de acuerdo en una cantidad máxima que puedan gastar sin que antes tengan que consultarse mutuamente. El monto destinado para esto dependerá de una serie de factores: El monto que tienen que pagar por la vivienda y por las deudas. Al pagar lo que deben y aumentar su ahorro, la cantidad de lo que puedan gastar libremente será mayor. Dice Howard: “Si una familia tiene muchas deudas, yo reduciría al mínimo esa cantidad, aunque conservaría al menos $5 al mes”.

6. Ahorren para las emergencias. Cuando el refrigerador ya no dé más, o explote el radiador del automóvil, se les arruinará el presupuesto a menos que tengan ahorros. Dayton recomienda que las personas comiencen haciendo un fondo de $1.000 para las emergencias. Pero una vez que hayan pagado sus deudas, deben esforzarse por ahorrar el equivalente a tres meses de sus gastos cotidianos.

7. No tomen decisiones económicas importantes sin el total acuerdo de ambos. Si Dayton o su esposa quieren algo con vehemencia, pero no están de acuerdo, entonces esperan. “Vamos a orar juntos y a tomarnos el tiempo que sea necesario, hasta que escuchemos claramente qué dirección quiere el Espíritu de Dios que tomemos”, dice Howard.

8. Oren en vez de discutir. Muchas veces, uno de los cónyuges está dispuesto a confiar en Dios en cuanto a las finanzas, pero el otro no lo está. Howard les recuerda a las personas que no deben perder de vista lo más importante: el dinero debe ser utilizado para desarrollar una relación más estrecha entre los cónyuges. Dice Howard: “Si la esposa quiere dar el diezmo, pero el marido es reacio a dar un centavo, yo no convertiría eso en un campo de batalla. Con frecuencia, las personas aceptan un consejo de alguien que no sea su cónyuge. Por tanto, yo oraría porque el Señor ponga al cónyuge en contacto con alguien que él o ella respete –con una persona piadosa que esté manejando su dinero de acuerdo con el deseo del Señor. Lo mejor que usted puede hacer es orar”.

9. Celebren los avances. Cuando la mayoría de las parejas hablan de dinero, el tema se convierte en una guerra a pequeña escala. “El celebrar los avances crea un ambiente de gratitud y de confianza dentro de su matrimonio”, dice Howard. Estas celebraciones no tienen que ser costosas; cuando Dayton y su esposa lograron su primera meta económica, pudieron permitirse solamente un viaje a una playa cercana. Las celebraciones tienen el beneficio adicional de inspirar a otros a lograr, también, sus metas económicas.

10. Equilibren sus ahorros con generosidad. Cuando decidan bendecir a otros económicamente, no sólo se acercarán más ustedes como pareja, sino que también se acercarán más a Cristo. “Si nos concentramos exclusivamente en ahorrar e invertir, y no somos generosos, nuestro corazón estará puesto en esos ahorros, dice Dayton. Pero si ustedes tienen un equilibrio y son generosos con su dinero dando a los demás y a la causa de Cristo… su corazón podrá estar más unido al Señor, que es el objetivo”.


[1] Ramírez, David. Libertad Financiera, serie de sermones sobre finanzas en Capilla del Valle, Quito-Ecuador. 2006.

miércoles, 30 de junio de 2010

LIBERTAD FINANCIERA: SALIENDO DE LAS DEUDAS

David E RamirezSALIENDO DE LAS DEUDAS
Por Dr. David Ramírez, Pastor Fundador de Capilla del Valle –
Adaptado y corregido  por Mtr. Gabriel Gil Arancibia, Pastor Principal de CRISTO EN CASA


Lectura Bíblica para el Estudio: Lucas 15:11-20

Texto Principal: “Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti” (Lucas 15:18)

Verdad Central: Dios quiere que vivas feliz, pero es necesario salir de las deudas que nos presionan.


Lucas 15:11-16 (Versión Reina Valera 1960): 11 También dijo: Un hombre tenía dos hijos; 12 y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes.
13 No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. 14 Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. 15 Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. 16 Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.
17 Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! 18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. 19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.
20 Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.




A muy pocos pastores les gusta tocar el tema del manejo del dinero, tal vez hay algunos que piensan que este no es un tema muy espiritual o que no es responsabilidad de ellos ayudar a las personas en esta área de sus vidas.  Pero cuando leemos las Escrituras encontramos que Jesús muy a menudo tocó el tema de las finanzas. Él nunca fue tímido en cuanto a desafiar a las personas para que gobernaran bien sus finanzas antes de que el dinero corrompiera o destruyera sus vidas. Jesús habló más de dinero en el Nuevo Testamento que del cielo e infierno combinado.

Se habla siete veces más en el NT de dinero que de la oración. Si bien es cierto que hay más de 500 versículos sobre la oración y la fe en el NT, hay más de 2000 versículos que tratan con el dinero y las posesiones. Tal vez fue por esto que Jesús dijo: “ …donde está tu tesoro ahí está tu corazón”. Él sabía que el dinero tiene el potencial de robarnos el corazón.

Desde muy temprano en mi ministerio aprendí lo importante de ayudar a las personas a manejar su dinero para que éste honre a Dios. Muchas personas con quién he trabajado han visto su vida prosperar porque han aplicado los principios bíblicos necesarios para tener una vida financiera que le de la gloria a Dios.

Ante la pregunta de, ¿Cómo podemos salir de las deudas?, debemos primero preguntarnos, ¿Cómo llegamos allí?

Hoy veremos cinco errores financieros que te pueden llevar a la avalancha de las deudas financieras.



1. El primer error es: Sobre estimar la importancia de la riqueza.  En Lucas 15, el joven protagonista de la historia está consumido por el mito de tener más. Él dijo: “ …si solo puedo conseguir más efectivo”. “Si solo pudiera conseguir más liquidez mi vida sería tremenda”.  En una ocasión el Rey Salomón dijo que “un buen nombre es más deseable que muchas riquezas”. También en Proverbios 23:4 dijo: “No te afanes por hacerte rico; Sé prudente, y desiste. Las riquezas desaparecen al guiño del ojo, las riquezas tienen alas, como las alas del águila, y volarán al cielo”.

Amigos, espero que no me interpreten mal. No es malo tener posesiones, pero no permitas que las posesiones te posean a ti. No creas a los mitos, que dicen “si tenemos más cosas seremos más felices”, “si tenemos más cosas, entonces tendremos más amigos”, “si acumulamos más cosas estaremos más seguros”. La verdad es que mientras más cosas tenemos, tenemos más para cuidar, para limpiar, pintar, reparar y asegurar. Recordemos que Mateo 6:19 dice: “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.”

2. Lo segundo que puede producir una avalancha de presión financiera es algo pequeño llamado: Gratificación Instantánea. Miremos en Lucas 15, Jesús contó una historia. Un hombre tenía dos hijos. El hijo menor le dijo a su padre, “dame la parte de los bienes que me corresponde” (v.12). Así que el padre decidió dividir su herencia en dos partes para sus hijos. Es importante recordar que en esos días era una falta de respeto pedir esto a un padre. Nadie pensaría en hacer algo como esto. Esta historia nos muestra la gracia tan grande de este padre al final de la historia, pero pienso que también ilustra la desesperación y el deseo insaciable del hijo menor por una gratificación instantánea: ¡Lo quiero ahora!

Algunos dicen que la madurez es la habilidad de posponer el placer. Nuestra cultura ha redefinido lo que es normal, en términos financieros. Es normal tener lo que tus vecinos tienen. Es normal usar las tarjetas de crédito y nunca planificar pagar las mensualidades. Es normal vivir ahora al mismo nivel que nuestros padres a quienes les tomó 25 años alcanzar lo que tienen. Déjeme decirle algo a usted que está en la secundaria o en la universidad, o usted que recién graduó de sus estudios:  ¡Aprende a estar contento ahora! Déjame decirte algo: Es una realidad…vas a ser pobre por un tiempo, vas a estar en banca rota por un tiempo y está bien.

Cuando recién nos casamos con Fernanda vivíamos en una casa prestada, con muebles viejos prestados y una cama que el colchón tocaba el piso (hay personas que no piensan en casarse por que no tienen todo lo que sus padres poseen después de 40 años de matrimonio). Pero no podemos decir con Fernanda que hoy somos más felices por tener nuestras propias cosas de lo que fuimos en esos primeros años.  Lucas 12: 15 dice “…la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.” No estés anhelando siempre las cosas que no tienes.

Déjame preguntarte algo. ¿Alguno de ustedes ha sido impulsivo y ha buscado esa gratificación instantánea al comprar algo que hoy ya no le gusta o que no usa, y que todavía está pagando?

3. Lo tercero que puede llevarte al endeudamiento es: La Conducta Auto-destructiva. Este joven lo vivió en carne propia. Lucas 15: 13 dice “…juntándolo todo el hijo menor se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente…”. Amigos, ¿sabían ustedes que el pecado es un asunto caro? El pecado tal vez puede traerle gratificación inmediata pero tarde o temprano te pasa la cuenta. ¿Alguna vez hemos pensado cuanto dinero hemos mal gastado a través de conductas autodestructivas? No es solo un costo físico; sino emocional, espiritual y relacional. El precio del pecado es enorme. Piensa en los miles de dólares gastados por la gente que no puede controlar el consumo de alcohol. Qué en cuanto a las personas que han desarrollado un habito de consumo de drogas de $100 a $200 dólares por día. Piensa en los miles de dólares malgastados por la gente en materiales pornográficos, revistas, videos, páginas del Internet que destruyen la mente de tantas familias y personas.  Las conductas destructivas te pueden llevar al fracaso. Hubiera sido bueno que el hijo pródigo se hubiera memorizado Proverbios 23: 21 que dice: “porque el bebedor y el comilón empobrecerán, y el sueño hará vestir vestidos rotos.”



4. Hay una cuarta cosa que te puede enterrar vivo, y es ésta: Gastar más de lo que ganas.  Una generación atrás fue más fácil vivir con lo que se tenía ya que había una regla por la que la mayoría se guiaba: “Cuando se te acabe el dinero, no compres nada más”. Guardabas algunos pesos en la alcancía y cuando ésta se vaciaba, ya no comprabas más. Es por esto que nos metemos en problemas, comenzamos a gastar dinero que no tenemos.

Como ustedes, también recibimos esas cartas donde nos notifican que hemos sido pre-aprobados. ¡Yo he querido ser aprobado toda mi vida y ahora me pre-aprueban! OH, ¡muchas gracias!, ¿qué podemos hacer por usted? Puedes firmar una deuda para pagar los próximos 700 años, un pago mínimo mensual. Escucha amigo, si caemos en la trampa de préstamos de altos intereses puede literalmente destruir tu vida. Salmos 37: 21 nos dice así: “el impío toma prestado y no paga…”. Mira lo que dice 1ª Timoteo 6:6 “pero gran ganancia es la piedad acompañada con contentamiento; por que nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.”

5. Lo otro que te puede meter en una avalancha de deudas y presión financiera es No estar Preparado para las Tormentas en la Vida. Mira lo que dice Lucas 15:14 “y cuando todo lo hubo malgastado, vino un gran hambre en aquella provincia y comenzó a faltarle”. El joven no se había preparado para los tiempos difíciles, para las tormenta en la vida. Proverbios 27:12 dice: “el avisado ve el mal y se esconde; más los simples pasan y llevan el daño.”

Proverbios 21:20 sencillamente dice que “tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio; más el hombre insensato todo lo gasta.” Las tormentas vienen, es parte de la vida real. Debemos saber que tendremos que reparar el auto, seguramente visitaremos la sala de emergencia de un hospital, nuestros niños se enferman con infecciones al oído, también hay que gastarles en los frenillos. Tal vez perdamos el trabajo o nos bajen de repente los ingresos. Tal vez tengas que comenzar a cuidar a un familiar anciano sin mayor aviso. Desde ya no hay forma de prepararnos para todas las circunstancias adversas, tenemos que hacer lo mejor que podamos y confiar en Dios que nos va a proveer, pero el sabio planifica para este tipo de situaciones de la vida.

Bueno, esta es la manera de caer en la montaña oscura de las deudas, en una avalancha de presión financiera. Pero seguramente también estamos interesados en saber cómo podemos salir de la presión de las deudas. Aquí les van unos sencillos pero prácticos consejos, pongan mucha atención.

En primer lugar: Debemos reconocer la realidad de dónde nos encontramos. Este es el primer paso para recuperarse de cualquier cosa: Admitir la realidad de lo que está pasando en nuestra vida. Debes poder decir: “en relación a las finanzas soy un esclavo”. Mira lo que dice en Lucas 15:16, este joven llegó a tal situación de necesidad que “deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba… y volviendo en sí dijo: ¡cuantos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!”.

Llegó a un punto de su vida que mirándose dijo, “esto está mal, mi vida está mal. Soy un esclavo de las finanzas”. Amigos, necesariamente tendrás que reconocer tu estado actual si quieres comenzar a salir de las deudas. Proverbios 22:7 “…el que toma prestado es siervo del que presta.” Y este es el problema aquí. No salir de las deudas es mantenerse en una condición de esclavo, destruye tu gozo. Es difícil disfrutar la vida, es difícil disfrutar los mejores momentos de nuestra vida, ya no podemos disfrutar las vacaciones o una simple película con canguil. Estás pensando: “yo debería estar pagando estas deudas y lo único que estoy haciendo es sumar más problemas”. Desde ya esta situación de esclavitud mata tu oportunidad de dar.

En segundo lugar desarrolla un plan de ataque.  Comienza con una decisión. Me encanta lo que este joven hizo. Él dijo, “me voy a casa”.  “Suficiente de esto, regresaré a casa y le voy a decir a mi padre, esto, esto y esto.” Él se incorporó, se humilló y dijo, “debo hacer un plan.” Tienes que declararle la guerra a las deudas. Debes llegar a un límite donde ya no aguantes más esa esclavitud y con la ayuda de Dios salir adelante.

Proverbios 21:5 dice: “Los planes bien pensados pura ganancia, los planes apresurados puro fracaso”.

Cuatro pasos de bebé para salir de las deudas:

1. Simplemente debes decir “no más deudas”

2. Comienza a poner un dinerito a un lado para las emergencias. Las tormentas en la vida son una realidad, de esta manera no tendrás que pedir prestado para las emergencias, y caer en mayores deudas.

3. Comienza  a pagar tus deudas. De las deudas más chicas a las más grandes. Si comienzas con las más grande te desanimas.

4. Comienzas un fondo de retiro o jubilación.

Ahora, si estas casado(a) es importante sentarte con tu cónyuge y en forma honesta y con humildad decirle que necesitan conversar. Deben comprometerse a un plan de reconstrucción financiera. La mayoría de los matrimonios se divorcian por temas económicos que por cualquier otra cosa (“hasta que las deudas nos separen”).

Años atrás con Fernanda tuvimos que sentarnos y hablar de nuestros gastos. Evaluamos cuál era nuestra necesidad y qué queríamos para nuestras vidas. Rompimos la mayoría de nuestras tarjetas de crédito y comenzamos a pagar las deudas en forma agresiva mensualmente. Como matrimonio decidimos dar el 10% de nuestros ingresos al Señor y clasificar nuestros gastos en forma mucho más específicos. Debemos aprender a honrar a Dios con nuestras finanzas.  Amigos debes desarrollar un plan para salir de las deudas.

Mira lo que dice Proverbios 14:23 “En toda labor hay fruto; mas las vanas palabras de los labios empobrecen.” Así que inicia un plan, no lo digas solamente. ¿Podrías comenzar inmediatamente? ¡Hazlo ya! Eso fue lo que hizo el joven en Lucas 15 “me levantaré e iré a mi padre…” Prov. 6:10 dice: “Un poco de sueño, un poco de dormitar, y cruzar por un poco las manos para reposo; así vendrá tu necesidad como caminante, y tu pobreza como hombre armado.” Comencemos hoy en la fortaleza de nuestro Señor. Tú te debes esto a ti, le debes esta acción a tu familia, se lo debes a Dios. La libertad y la esperanza están disponibles y están más cerca que nunca.

En tercer lugar, y esto es muy importante. En humildad pídele al Padre Celestial ayuda. Lucas 15:20 “y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.” Eso es lo que Dios siente por ti. Solo Dios te puede ayudar a desarrollar tu carácter. Él está listo para atacar el problema de raíz si tu se lo permites.

Las deudas nunca son el problema real. Las deudas sólo son el síntoma de que hay cosas que no están funcionando bien en nuestras vidas. Tal vez algo de orgullo, tal vez algo de envidia, tal vez algo de inseguridad, tal vez falta de imagen personal, tal vez falta de control personal. Solo Dios te puede ayudar con esto.

Hebreos 13: 5 dice
“No vivan preocupados por tener más dinero.
Estén contentos con lo que tienen, porque Dios ha dicho:
Nunca te dejaré abandonado.”