lunes, 27 de septiembre de 2010

ESTUDIOS BÍBLICOS EN LAS IGLESIAS EN CASAS: ZAQUEO

ZAQUEO
El hombre que Buscó a Dios y lo Encontró
Por Israel Miranda, Máster en Teología. Profesor, escritor, conferencista, Pastor. 
Adaptado, corregido y aumentado por 
Gabriel Gil Arancibia, Pastor Principal de CRISTO EN CASA.



Lucas 19:1-6.
1 Jesús llegó a Jericó y comenzó a atravesar la ciudad. 2 Allí había un hombre rico que era el jefe de los cobradores de impuestos. Su nombre era Zaqueo. 3 Estaba tratando de ver quién era Jesús, pero no pudo porque había mucha gente y él era bajito. 4 Para poder verlo, salió corriendo, fue a un lugar por donde Jesús tenía que pasar y se subió a un árbol sicómoro. 5 Cuando Jesús llegó a ese lugar, miró hacia arriba, vio a Zaqueo en el árbol y le dijo: -Zaqueo, apúrate, baja de allí, porque hoy voy a quedarme en tu casa. 6 Entonces Zaqueo bajó del árbol rápidamente y se puso muy feliz de recibir a Jesús en su casa. 7 Todos los que vieron esto se quejaban: “Miren la clase de hombre con quien se hospeda Jesús. ¡Zaqueo es un pecador!” 8 Entonces Zaqueo se levantó y le dijo al Señor: -Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de todo lo que tengo, y si he engañado a alguien, le pagaré cuatro veces más. 9 Jesús le dijo: -La salvación ha llegado a esta familia, porque este hombre ha mostrado ser un verdadero hijo de Abraham.
 

¿Quién era Zaqueo?
Su nombre significa “puro”, deriva del nombre hebreo Zacarías, que significa “Dios se acuerda”. Lastimosamente, Zaqueo no era muy puro, al menos, ante los ojos del pueblo. Pero Dios sabía quién era en realidad Zaqueo, se acordó de él (v. 2).

Zaqueo era publicano; es decir, cobrador de impuestos. Trabajaba para el imperio romano, era, en términos modernos, “un traidor de la patria”. Zaqueo era odiado por sus contemporáneos, y su familia también (v. 2).

Zaqueo era el Jefe de los Cobradores de Impuetos, o sea, doblemente odiado (v. 2).

Zaqueo era también rico, no un simple acaudalado, sino, como lo manifiestan algunas versiones bíblicas, “extremadamente rico”. Por esto, era triplemente odiado (v. 2).

Incluso, los judíos no lo consideraban un hijo de Abraham; es decir, no lo consideraban israelita, sino gentil. Esto era lo peor para un judío (v. 7 y 9).

Por si fuera poco, este hombre era bajo de estatura, se trata pues de un hombre que posiblemente sufría de “enanismo”, lo cual lo limitaba en muchos aspectos, además de recibir las burlas y marginación de las sociedad.

¿Qué aprendemos de esta Historia?

1ª Lección: BUSCAR A DIOS. Zaqueo era un hombre en búsqueda, “Estaba tratando de ver quién era Jesús” (v. 3). Es decir, a pesar de tener muchos recursos económicos, posesiones, influencias en el gobierno, propiedades y acciones en el comercio; Zaqueo se encontraba vacío, no era del todo feliz. Era un peregrino en búsqueda de la felicidad. Al enterarse de la presencia de Jesús, procuró verlo porque en lo más profundo de su corazón, sabía que sólo Dios podía llenra ese vacío en su corazón.

2ª Lección: DESACOMODARSE. Zaqueo subió a un árbol, “Para poder verlo, salió corriendo, fue a un lugar por donde Jesús tenía que pasar y se subió a un árbol…” (v. 4). No era apropiado que un noble, un rico realizara tal proeza, eso no correspondía. Se podía esperar que un muchacho o alguien pobre hiciera tal, pero que un hombre rico se arrimara a un árbol, ¡absurdo! Sin embargo, Zaqueo nos enseña que para buscar a Dios debemos desacomodarnos, ajustar nuestras agendas y prioridades a Dios, y nunca al contrario. Somos nosotros quienes debemos hacer el esfuerzo para acercarnos a Dios, somos nosotros quienes debemos hacer cambios radicales en nuestra conducta, no importando lo que los demás piensen u opinen.

3ª Lección: HUMILLARSE. Zaqueo debía bajar del árbol, “Zaqueo, apúrate, baja de allí…” (v. 5). Esto nos enseña que, por más ricos que seamos, o por más infleuncia que tengamos, o por más importantes que creamos ser, somos nosotros quienes debemos bajar a los pies del Maestro, somos nosotros quienes debemos mirar hacia arriba, en busca de ayuda divina, y NO Jesús quien debe  hacerlo. Necesitamos de Él, no Él de nosotros. Así que, bajemos del árbol, bajemos de las nubes, no nos creamos tan importantes, no nos sintamos tan autosuficientes y poderosos, es tiempo de bajar de nuestras alturas y humillarnos ante Dios.

4ª Lección: INTIMIDAD. Zaqueo se pone feliz de que el Maestro vaya a su casa, “…Porque hoy voy a quedarme en tu casa” (v. 5). Jesús quiere intimar con nosotros. A él no le agradan las multitudes, pero ama a las personas. Bien lo dijo en Apocalipsis 3:20, “He aquí Yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye Mi voz y abre la puerta, Yo entraré y cenaré con él y él Conmigo”. Zaqueo se puso feliz de recibir a Jesús en su casa. Nótese que no puso excusas, tan características en personas que se creen importantes: No tengo tiempo Jesús, ¿puedes venir la próxima semana, quizás el miércoles a las 8 p.m.? Tampoco dijo, “perdóname Jesús, pero ya tenía un compromiso previo, tendrá que ser en otra ocasión”. Tampoco oímos a Zaqueo decir, “lo siento Jesús, pero tengo mucho trabajo, dejémoslo para otra ocasión”. La reacción de este hombrecito es digna de imitar: “Se puso feliz de recibir al Maestro en su casa”. Ante esto es válido preguntarnos, ¿es Jesús el centro de nuestras vidas, o es un punto más en nuestra agenda de actividades? ¿Es Jesús mi felicidad, o es una carga que deseamos evitar?

5ª Lección: CONVERSIÓN. Zaqueo decide cambiar de vida, de ladrón a dador, “Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de lo que tengo, y si he engañado a alguien, le pagaré cuatro veces más” (v. 8). Cuando un hombre o una mujer buscan genuinamente a Dios, y cuando Dios en su misericordia decide visitar a los hombres, la vida de las personas ya no son las mismas, no pueden ser las mismas. Dios cambia, transforma, regenera, siempre para bien. Dios, a lo malo hace bueno, al perdido lo rescata, al pecador lo perdona, al que tiene una vida libertina lo encamina a una vida de santidad. En este caso, vemos una transformación total en la vida de Zaqueo. Él reconoce que ha hecho fortuna a costa de la explotación, humillación y el engaño, su cambio consiste en beneficiar a quienes ha explotado.

6ª Lección: DIGNIFICACIÓN. Zaqueo, quien había sido marginado como un gentil, es reintegrado a la familia celestial, “La salvación ha llegado a esta familia, porque este hombre ha mostrado ser un verdadero hijo de Abraham” (v. 9). El relato nos enseña que sólo Cristo es capaz no sólo de redimir al pecador, sino de dignificarlo; es decir, hacerle sentir que vale y que importa para Dios, y por tanto, para los hombres. Zaqueo había sido marginado por los judíos, pero Cristo declara delante de todos: “Éste ha mostrado ser más judío que todos ustedes juntos”.

Conclusión.
Zaqueo nos enseña hoy a 1) Buscar a Dios, para esto debemos 2) Desacomodarnos y 3) Humillarnos. Si hacemos esto, llamaremos la atención del Padre Celestial quien querrá tener 4) Intimidad con nosotros, lo cual provocará en nosotros una genuina 5) Conversión que a su vez nos 6) Dignificará.

Bendiciones!!