lunes, 3 de mayo de 2010

EXÉGESIS BÍBLICA (YATTENCIY BONILLA): GRACIA, VIDA y CIENCIA


GRACIA, VIDA Y CIENCIA
Por Dr. Yattenciy Bonilla. Exegeta bíblico, Profesor, Escritor y Conferencista Internacional

INTRODUCCIÓN.
¿Qué relación hay entre gracia y ciencia? La respuesta puede ser imprecisa, pues nos hemos acostumbrado a entender la gracia como un don inmerecido de parte de Dios hacia nosotros.

Considero que tenemos que desarrollar aplicaciones más pastorales del propio significado de gracia,  es cierto que la gracia es un don inmerecido,  pero hay que ampliar la definición y más propiamente los efectos de la misma. Para esto usaremos un relato tomado de los Diálogos, de Platón que describe el ejercicio de la gracia en la Grecia Antigua.

La gracia era usada como regalo o premio a un súbdito que hacía un favor al estado o al monarca. Antiguamente los monarcas griegos premiaban no con una placa, ni una medalla; sino subiéndolos al trono por unos minutos compartiendo el trono del rey por poco tiempo, esto se convertía en el mejor regalo o condecoración que podía ser recibido por parte de un gobernante griego. Para el soldado o el vasallo  significaba haber vivido o compartido la vida con el rey[1].

Si hacemos un análisis de esta forma de gracia que nació en el mundo griego, este mismo concepto (jaris) (gracia) se aplica en el Nuevo Testamento. El significado en el uso de los escritores neotestamentarios no hay que inventarlo, la significación ya la da la Antigua Gracia en el uso del término.

Podemos definir “jaris” (gracia) en el Nuevo Testamento, como: “Vivir la vida de Dios en toda la extensión de la palabra en Jesucristo”.

La gracia del Nuevo Testamento, tomada en el contexto griego antiguo, está relacionada estrechamente con el concepto de la vida; no podemos entenderla sin la vida, recordando que en el mundo griego la gracia era vivir y compartir la vida con el rey en una estrecha comunión; podemos concluir que es importante en una definición de dicho término no vaciarlo del sentido propio, la vida.

Es este el mensaje central de las Escrituras. El kerygma bíblico nos conecta con la salvación y la vida. El concepto de Dios en las escrituras es un Dios vivo que está a favor de la vida y destruye toda estructura de muerte y de pecado. Si recordamos el Antiguo Testamento, la concepción sobre Dios o su primera fe sobre el Dios de Israel, fue la de un Dios que salva, libera y da vida; es importante en la historia de Israel, donde nace la teología del Antiguo Testamento, la liberación de Egipto; porque ésta le dio el fundamento de la creencia a los judíos: un Dios que liberó al pueblo de la esclavitud.

Todo el Antiguo Testamento en su elaboración teológica está condicionado por esta frase: “Yo soy Jehová tu Dios que te sacó de la casa de servidumbre en manos de los egipcios” y podemos apreciar que este sentido de liberación hecho por Dios al pueblo se refleja en muchos textos como:

Éxodo 19:4, 20:2;  Ambos están al comienzo del código sinaítico (Ex. 19-24), es interesante observar que antes de que Dios empiece a legislar o dictar las leyes para con su pueblo, fundamenta la ley en la liberación, en el hecho de recordarles que los liberó de Egipto, no podemos perder esa temática, porque la ley del Sinaí es una expresión o consecuencia lógica de un acto de liberación; por consiguiente las leyes deben ser interpretadas como formas de cuidar el proceso salvífico, liberador y de vida de parte de Dios para con su pueblo. Las primeras leyes humanitarias de todo el Antiguo Oriente están en Ex. 22:21-27, dirigidas a la justicia social a favor del pobre, del desvalido, del huérfano, de las viudas, etc.

En conclusión, no podemos entender las leyes, sin recordar la historia de salvación que Dios ejerció para con su pueblo, es por eso que los profetas denunciaron constantemente la injusticia social.

Salmos 81:10; Éxodo 15; La salvación de Egipto o liberación se hizo salmo, y el pueblo recordaba esta historia salvífica para elevarse en oración con Dios. Hay un cántico muy hermoso en Ex. 15 y es precisamente la alabanza de María, quien resalta un cántico a Dios inspirada en un acto liberacional cuando fueron rescatados de manos de los egipcios. El Antiguo Testamento nos enseña que toda oración debe ser liberadora.

Deuteronomio 26:5-10; Texto muy importante porque fundamenta la teología de las primicias y diezmos; y el principio sustentador es precisamente la liberación de Egipto. El autor sagrado antes de hablar en el verso 10 sobre la traída de las primicias del fruto de la tierra, le antecede la historia de salvación en el evento del cruce del Mar Rojo, la historia inspira una actitud de agradecimiento a Dios, que exige como respuesta de parte del pueblo la entrega de las primicias.

Josué 24:1-24; Dicho texto es la renovación anual de la alianza que tenía como antecedente recordar la historia del Mar Rojo como expresión de liberación, el Éxodo era la introducción solemne de todo acto litúrgico de conmemoración del Sinaí.

Con todos estos antecedentes, el Antiguo Testamento nos relaciona el concepto de gracia con la vida, que se expresa en todo proceso de liberación de salvación, podemos formar un cuarteto de palabras como resumen en lo dicho en esta introducción:




Gracia  =  vida  =  liberación  =  salvación










El propósito del capítulo es relacionar la gracia con la ciencia, la ciencia como expresión de la gracia. Hemos visto los antecedentes históricos: bíblicos y extra-bíblicos sobre el origen del término “jaris” (gracia), el término nos relaciona directamente con la ciencia, que tiene como objetivo seguir la obra creadora de Dios para la dignificación humana y también para la humanización de la naturaleza o la creación; todo este proceso de dignificación que lo da la ciencia, debe contribuir a crear estructuras de vida y de liberación que permita que el hombre viva inserto en sociedades abiertas a proclamarla como expresión de gracia, muchos procesos técnicos científicos dañan el acto originador de la creación, que atenta a la consumación y perfección hacia una vida más plena y se convierten en procesos técnicos de muerte y de opresión, como la eutanasia, aborto, eugenesia, manipulación de embriones, destrucción de la capa de ozono, contaminación del medio ambiente, contaminación de las aguas, y otros. 

Desarrollaremos dos temas, el primero es trabajar la creación como el primer acto de gracia de Dios para con el hombre y cómo éste debe seguir construyendo su mundo, reproduciendo el primer acto gracioso de Dios; el segundo sobre la ciencia, como una forma de gracia a través del pensamiento del apóstol Pablo en la carta a los Efesios.

LA CREACIÓN COMO PRIMER ACTO DE GRACIA DE DIOS

Génesis 1 es una narración de la creación sagrada y litúrgica, donde el hagiógrafo nos ofrece una teología de la creación bastante original y creativa, a pesar de la consulta de otras historias que hablaban sobre el origen del mundo en todo el Cercano Oriente. Génesis 1 no quiere demostrar el cómo Dios creó; sino que Dios es el creador de todo. Es importante analizar el aspecto literario de este capítulo. Es una narración extremadamente religiosa con sus características pertinentes de todo relato antiguo del Cercano Oriente; la narración hierática, es decir que contiene partes fijas en el relato, como: “fue la tarde y la mañana”, o también “vio Dios que era bueno”, esos estribillos que se repiten constantemente expresan una narración litúrgica religiosa y podemos adelantarnos a una conclusión, el mundo es sagrado para Dios, porque es parte de su alabanza y de su gloria.

Tradicionalmente, el texto ha sido interpretado como una acción creadora de Dios que ya pasó porque fue parte de los comienzos o de los orígenes; si observamos atentamente el relato, éste tiende a una culminación o también es progresivo; porque va de menos a más, muchos expertos consideran esta narración en forma piramidal, cuyo vértice es Dios.

En los tres primeros días Dios cumple con la obra de separar y en los tres últimos días crea los seres que se conforman en las tres primeras esferas, en la primera corresponde al primer día, Dios separa la luz de las tinieblas, los versos del 2 – 5.

En la segunda esfera que corresponde al segundo día, Dios separa de las aguas que están por encima de la expansión a las aguas que están por debajo de ésta y dicha expansión es la bóveda celeste o el cielo, los versos del 6 – 8.
En la tercera esfera que corresponde al tercer día, separa lo seco de la tierra y las aguas, formando los océanos 9 – 13.

En el cuarto día, crea los seres que llenan la primera esfera y corresponde con el tema de la luz, crea los astros: sol, luna y las estrellas como expresión de luz, versos del 14 – 19. Es curioso observar detenidamente que los versos más extensos y donde están la mayor cantidad de éstos, es cuando se habla de la creación de los astros, consideramos que el autor sagrado de Génesis está desmitologizando a las estrellas, sol y luna, porque las otras culturas cercanas a Israel concebían que estos astros eran dioses, y el hagiógrafo demuestra que los astros también son creaturas de Dios.

En el quinto día, Dios crea los seres que llenan la segunda esfera, son las aves que vuelan por debajo de la expansión, los peces y monstruos marinos que están en los océanos, versos del 20 – 23.

En el sexto día, crea los seres vivos que llenan la tercera esfera, tanto animales, como el hombre, que cubren la tierra, versos 24 – 31[1].

Haciendo un recuento del relato, es indudablemente una narración progresiva en forma piramidal, cuyo vértice es Dios y lo que está lejos del vértice (Dios) es la nada o el caos acuático, y empieza una graduación de seres de menos perfectos a más perfectos y el último ser que fue creado es el hombre en el sexto día y se acerca al vértice. Podemos observar que los seis días que Dios usó en la creación tiene una connotación de trabajo o de construcción de la creación, trabajó durante seis días y descansó en el séptimo y fue de menos a más, o sea que la creación fue producto de un trabajo.



Creación = Dios construyendo al mundo a través del trabajo.






Los autores modernos han hecho grandes aportes en el verso 1, ha sido interpretado por las iglesias conservadoras como una acción creadora de Dios en un solo acto y del pasado; si recordamos el verso 1 dice: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”[1], el verbo “creó” está en tiempo pretérito o pasado, en tercera persona del singular, connota una acción no del presente por la naturaleza del tiempo pretérito. Actualmente los exégetas y específicamente “El Instituto Bíblico de Roma”, en el año de 1980 han sugerido correcciones en este verso, traduciendo otros antiguos relatos sobre la creación de todo el Antiguo Oriente y específicamente los textos de la Antigua Mesopotamia, de la cultura Sumeria y Acadia. Expertos como Renato Spolitini[2] opinan: que los verbos usados en estos relatos para hablar de la creación de sus dioses, han estado en modo infinitivo que significa “un tiempo abierto” es decir, que las acciones creadoras de sus dioses no expresan un tiempo definido y se perpetúan en sus obras creadoras. Los expertos modernos piensan que Génesis 1 tiene la misma connotación de una creación igual a la de los otros antiguos relatos.

Posiblemente, los masoretas cuando vocalizaron el texto hebreo (sin vocales del Antiguo Testamento) cometieron un error, precisamente en el verso 1, si recordamos en hebreo dicho verso es: “bersht    bar     aelohm”; la expresión  bara  con su respectiva vocalización masorética, es un verbo de la estructura “Qal”, tercera persona singular masculino del pretérito y traduce: ”creó”; pero es muy probable que los masoretas se equivocaron y debieron escribir: ”baro”  verbo con una estructura “Qal”, en un infinitivo absoluto; la característica verbal de los infinitivos absolutos de “Qal” es de ser acciones abiertas que se inician; pero se perpetúan; el error fue en no respetar los antiguos relatos de la creación, redactados con verbos en infinitivo absoluto de otras culturas antiguas cercanas a Israel.

Entonces lo que los masoretas debieron hacer es: “bersht    bar     aelohm”  y el cambio está precisamente de  bar   por  bar   y éste traduce por “crear”, entonces la traducción al español quedaría de la siguiente manera: “En el principio el crear de Dios a los cielos y a la tierra” pero si usamos un mejor español sería así: “Dios empezó a crear los cielos y la tierra desde un principio”.

Esta traducción que representa la corrección hecha a los masoretas que vocalizaron el hebreo nos hace llegar a la siguiente conclusión: que la creación de Dios continúa hasta el día de hoy a través del hombre hecho a su imagen y semejanza. Esto cambiaría radicalmente las antiguas hermenéuticas que hemos hecho sobre el texto,  que ya no hay actividad creadora de parte de Dios y menos aún de los hombres. El hecho de que Dios continúe creando a través del hombre siguiendo la propuesta elaborada por los expertos modernos, es mucho mas dignificante y real; porque Dios no dijo: Hágase la computadora y vio Dios que era bueno, y pasó una tarde y una mañana, día tercero, y dijo Dios: Hágase el avión, y vio Dios que era bueno, pasó una tarde y pasó una mañana, día cuarto y dijo Dios: Hágase la refrigeradora, porque no es bueno que las carnes se pudran y vio Dios que era bueno…….

Es lógico ver que todas las cosas que el hombre ha inventado no aparecen en el listado de las cosas creadas en Génesis 1 o en génesis 2; porque es el hombre con su creatividad e ingenio (dado por Dios), ha ido inventando muchos elementos tecnológicos que dignifican al humano y a la extensión de la vida para con el mundo de los hombres; necesariamente tenemos que aclarar qué significa la expresión: “Hagamos el hombre a nuestra imagen y semejanza” son sinónimas en el hebreo y significan: que el hombre se parece a Dios no en el ser, pero sí en el obrar libre, fue creado así para que imite a Dios en la construcción de un mundo a través de una obra co-creadora, ya en el momento en que el hombre se sienta parte de la construcción de su propio mundo también se dignifica y le da sentido a su propia vida, contribuye a que la creación de Dios y la co-creación sea una expresión de gracia, que la gracia de Dios en la creación es compartir su vida creadora con el hombre para que éste imitando a Dios construya su propia historia a través del progreso y de la ciencia para su propio desarrollo y dignificación. Cuando el hombre toma la creación de Dios como primer dato creador y sirviéndose de ella sigue construyendo su historia, entonces el hombre participa de una comunión con Dios que se expresa a través de la vida.



Imagen y Semejanza de Dios = El hombre imita a Dios en la construcción de un mundo como expresión de la gracia y la vida de Dios.









LA CIENCIA COMO MEDIO DE GRACIA EN EL MUNDO, SEGÚN EFESIOS 1:8

Luis, un hombre humilde y cristiano tenía cáncer en su etapa inicial, él era un hombre Pentecostal que creía en milagros, varios evangelistas oraron por sanidad; pero no se sanó, tenía pavor de morir joven, y más terror le daba dejar a sus tres hijos de corta edad. Tuvo que usar el avance científico en cuanto al tratamiento del cáncer para no morir y velar por el futuro de sus hijos; gracias a Dios el cáncer fue detectado a tiempo, y a través de un corto tratamiento recuperó su salud.

Con  éste ejemplo y en muchos más, vemos que la ciencia se convierte en una expresión de gracia práctica que está estrechamente relacionada con la vida y la misericordia de Dios; a partir del ejemplo anterior nos introducimos a una breve exégesis al capítulo 1:8.

“La carta a los Efesios fue escrita por Pablo desde la prisión en Roma y es interesante ver toda la teología del dolor y de la cruz que en ella se desarrolla, presenta el sufrimiento revestido de un manto de redención, e invita al cristiano a entender el dolor desde la perspectiva de la cruz”[1]. 

Efesios nos da toda una teología de la cruz que contiene el dolor y la glorificación, no hay resurrección sin la cruz. Pablo nos da un ejemplo de vivir una vida gozosa en medio de persecuciones y tribulaciones; porque para él entender el dolor es participar de la resurrección[2].

La carta fue escrita entre los años 60 y 62 d.C.; aparentemente dirigida a los Efesios, aunque en medio de la controversia se ha afirmado que más bien fue dirigida a los santos y fieles de la Iglesia en general. Se ha demostrado que la palabra efesios en el capítulo 1:1 fue interpolada posteriormente. Es muy posible que fuera una carta circular dirigida a varias iglesias de Asia Menor.

Además de hacer una teología del dolor, la carta tiene un alto sentido eclesiástico, fundamentada en el planteamiento del origen divino de la iglesia (Ef. 1:1-14) como parte  de un párrafo de ordenanza de vida para la iglesia universal de Asia. No se puede negar que este texto es original del apóstol Pablo. Hay ciertos comentarios que dicen que la carta es una elaboración mejorada de la escrita a los colosenses.

Analizando el capítulo 1:8, la Reina Valera del 60 dice: “Que hizo sobreabundar para nosotros en toda sabiduría e inteligencia”[3].

La teología paulina ha sido planteada en el contexto del movimiento filosófico griego, especialmente Platónico y Aristotélico, por lo tanto Pablo se veía obligado a responder cualquier cuestión y a proponer postulados teológicos acorde con la filosofía de moda[4]. El texto de Efesios 1:8 no escapa a esta aplicación:
“jes eperisseusen eis jemás, en páse sofía kai fronesei”,

La frase del verso 8 tiene la naturaleza de una frase relativa. Comienza con un pronombre relativo “jes” en caso genitivo singular, que traduce “De la que”, éste reemplaza al sustantivo “jaris” (Gracia), mencionado en el verso anterior, y dice: “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” [5], este verso 7 profundiza el sentido de gracia donde se explica que la gracia de Dios hacia el hombre es Cristo, quien en sacrificio de su propia vida, vino a darnos redención, perdón y vida; este verso ilumina los primeros catorce versos del capítulo, llegando a una conclusión previa, que la redención y el perdón de los pecados significa vida, ya que Cristo es la fuente de la misma, en el verso 3 dice: “Bendito sea el Dios y padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo”[6]. La fuerza semántica del verso 3 recae en el término “euloguetos” (Bendito) que expresa una acción de la naturaleza bendita de Dios, que genera gozo y felicidad, una bendición para nuestra existencia; recordemos que el primer lexema del “euloguetos” es el prefijo “eu” que significa “alegría, felicidad o bienestar existencial”, deseo de Pablo para los creyentes a quien remite la carta. Luego hace una argumentación teológica a favor de los santos, son tres palabras las que llevan la carga semántica de esta premisa. El texto griego dice: “katós edseledsato jemás en autó pro katabolés kosmou einai jemás jaguious kaí amomoús katenopion autou en ágape”[7], y en la Reina Valera del 60 sería: “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él”.

El verbo “edseledsato” está en voz media, modo indicativo, tiempo aoristo, tercera persona del singular y traduce literalmente “se escogió”, indicando una acción del sujeto hacia el mismo sujeto, quiere decir que Dios mismo se autoescogió;  el concepto se afirma con el uso del dativo “autó” que quiere decir (en él). Y ¿a quiénes o para quiénes se autoescogió?, el pronombre “jemás” (a nosotros) en complemento directo nos explica la dirección de la autoacción divina. En un intento de traducción de la frase completa diríamos: “Dios mismo se autoeligió a nosotros”, es impresionante como puede haber un desarrollo teológico profundo sólo en esta frase que sintetiza todo el proceso divino que tiene Cristo como la revelación máxima de Dios, y al hombre como el objetivo del proceso. Existe una relación de unión entre el hombre y Dios que hace nacer en el hombre la vocación cristiana, es la extensión de la vocación de Dios al mundo, y cuando la vocación cristiana comienza a manifestar la presencia de Cristo en el mundo, nace la Iglesia, es decir nace de una autoelección.

¿Sobre qué base descansa todo el proceso?, en el “agápe” (amor), el amor divino sacrificial, que hace que él se autoelija para entregarse a nosotros y por eso podemos elaborar una traducción semántica que sería: “Conforme se escogió a nosotros en él antes de la fundación del mundo para hacernos santos y sin mancha delante de él en el amor”. Es por eso que los versos 5-6, ahondan la explicación teológica paulina hablando de una “adopción filial”, hecha bajo la voluntad de Dios.

Tradicionalmente el verbo “proorisas” ha sido traducido como (nos había destinado); en el análisis filológico vemos que dicho verbo está en un tiempo aoristo, modo indicativo y voz activa, lo que significaría de manera más directa y enfática “escogió, apartó”, con una carga semántica que le da al hecho una lejanía en cuanto a suceso, ocurrió desde el principio; otra carga semántica es la vocación o llamado, haciéndonos entender que esta acción divina responde a una vocación también divina.

La frase “eis juiothesian” (hacia una adopción filial), formada por una preposición que rige en caso acusativo y por un sustantivo femenino también en acusativo.

Esta adopción filial es una dádiva que expresa la buena voluntad divina, que tiene como consecuencia un regalo que provoca en Dios la satisfacción de entregarlo.

En el verso 6 cuando habla de que nos agració, significa la capacidad de un sacrificio para darnos vida. Es importante recalcar, que Cristo fue el sacrificio sumo en defensa de nuestra vida que por nuestras malas acciones tendría que habernos sido quitada. El verso 6 tiene tres palabras, una en nominativo y dos en genitivo: “epainon” (alabanza), “dodses” (de la gloria), “tes járitos” (de la gracia) y el orden de las tres palabras significan que la gloria de Dios se fundamenta en su misericordia, en la misma acción de compartir, en la grandeza de la autoentrega. De los siete primeros versos de efesios 1, la gracia de Dios hacia el hombre es Cristo, quien en sacrificio de su propia vida, vino a darnos redención, perdón y vida.

Retomando la exégesis del verso 8, Pablo nos dice que la “gracia” es para nosotros de manera sobreabundante. La frase “eperisseusen eis jemás”, (nos derramó abundamente), el verbo “eperisseusen” está en voz activa, modo indicativo, tiempo aoristo y el pronombre “jemás” indica que “nosotros” somos los que recibimos esa sobreabundancia de gracia.

La segunda frase describe el medio para la implementación o la forma práctica de recibir la gracia. Hay cuatro palabras en caso dativo que sugieren una acción combinada de complemento circunstancial y de identidad.

La influencia de la filosofía griega en la teología paulina se hace notoria, el texto con un término que expresa el ideal del pensador de aquel tiempo, la “sofía” (sabiduría, conocimiento científico, adquisición de ciencia). El término “sofia”, tanto en el griego ático y ptolomaico, se refiere a una sabiduría manejada por la información científica, califica a un hombre de acuerdo a su capacidad intelectual. Su origen está en la obra: La República, de Platón, donde es mencionada por primera vez en el capítulo “El Mito de la Caverna”, apéndice que habla sobre el tratado de la epistemología. Platón lo utiliza cuando habla de la “dianoia”, es el proceso intelectual riguroso que realiza el alma en busca de la verdad; el Demiurgo al implantar el alma en el cuerpo dañó el conocimiento y para recuperarlo el camino es duro. Es un camino para que el hombre conozca las verdades absolutas, perfectas y reales en el mundo de las ideas, que cuando son captadas por el hombre, éstas le ayudan a crear el desarrollo social,  el progreso, los estados prefectos, el mejoramiento de las condiciones de vida. Aristóteles utilizó el mismo término “sofia” como ciencia, para él la ciencia es la parte práctica de un conocimiento intelectual que busca buenas formas de un desarrollo existencial digno para el hombre.

El hecho de que Pablo use el término “sofia” como ciencia es otra forma de entender la gracia divina, y ésta se manifiesta en el conocimiento científico cuando la ciencia crea procesos técnicos en busca de mejorar las condiciones de vida de todo ser humano, es decir, la ciencia debe buscar la dignificación del hombre a través de una humanización de la naturaleza para extender la vida en la historia del mundo; la medicina, biogenética deben buscar preservar, conservar y desarrollar nuevas formas de existencias en la salud que eviten el deterioro físico e inclusive la muerte, como consecuencia lógica de un Dios vivo que creó al mundo para comunicar la vida.

El otro término que usa Pablo “fronesei” (sabiduría práctica) significa a la santidad, moralidad o propiamente el temor a Dios. Para Pablo la sabiduría también abarca el ser santo, sin temer a la ciencia; utilizándola para la dignificación del ser humano, pues el hombre con su conciencia moral define el uso de ella; resumiendo lo que el verso dice en una traducción semántica: “De la cual nos sobreabundó (gracia): con todo conocimiento científico y con toda sabiduría del temor a Dios”


Gracia se expresa al mundo según Efesios 1:8 por medio de la ciencia como expresión de vida y del temor a Dios que es la santidad.



BIBLIOGRAFÍA

1.     Anzenbacher, Arno. Introducción a la Filosofía. Herder. Barcelona. 1984.
2.     Bonilla, Yattenciy. Hacia una ética de la vida. CEINFO-SEMISUD. Quito-Ecuador. 2003. Pp 365.
3.     González, Franklin. Comentario a los Diálogos. Nuevo Mundo. Madrid.1982.
4.     La Santa Biblia. Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera. Revisión 1960. Thomas Nelson, Publishers. Pp. 1157.
5.     Patheros. Creación y Alianza. Nuevo Mundo. Pp. 300. 1980.
6.     Platón. La República. Ed. Eudeba. Buenos Aires. 1982.
7.     Profesores de la Compañía de Jesús. La Sagrada Escritura. Nuevo Testamento II. Ed. B.A.C. Madrid.
8.     The Greek New Testament. Deutsche Bibelgesellschaft United Bible Societies. Pp. 918.
9.     Vonrad. Gerard. Teología del Antiguo Testamento. Ed. Sígueme. España.
10.  Wikenhauser, Alfred, y Col. Introducción al Nuevo Testamento (Einletung in Das Neve Testament), Trad. Constantine Ruie Garrido. Ed. Herder. España 1978.



[1] Bonilla Yattenciy. Hacia una ética de la vida. CEINFO-SEMISUD. Quito, Ecuador. 2003. p.  283
[2] Ibid
[3] La Santa Biblia. Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera. Revisión 1960. Thomas Nelson,   Publishers
[4] Bonilla Yattenciy. Hacia una ética de la vida. CEINFO-SEMISUD. 2003. p. 304-307
[5] Op cit. p. 1082
[6] La Santa Biblia, Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera. Revisión 1960. Thomas Nelson, Publishers. pp. 1082
[7] The Greek New Testament. Deutsche Bibelgesellschaft United Bible Societies. p. 654

[1] La Santa Biblia. Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera. Revisión 1960. Thomas Nelson, Publishers
[2] Profesor de literatura Sumeria y Acadia de la Universidad Rabina de Jerusalén

[1] Patheros. Creación y Alianza. Nuevo Mundo. p. 15-22. 1980





[1] González, Franklin. Comentario a los Diálogos. Nuevo Mundo. Madrid. 1982

1 comentario:

Emerson Velaysosa Fernández dijo...

Los invito a ver este video http://www.youtube.com/watch?v=kR-4C8ritEU