lunes, 14 de junio de 2010

SERMÓN DOMINICAL: SAL Y LUZ EN UNA SOCIEDAD INSÍPIDA Y EN TINIEBLAS


Sermón del domingo 13 de junio del 2010.
Por Gabriel Gil Arancibia, Pastor Principal.
Máster en Teología, Escritor, Profesor y Conferencista.

SAL y LUZ
En una Sociedad Insípida y en Tinieblas
Vosotros sois la sal de la tierra... Vosotros sois la luz del mundo (Mateo 5:13)

Introducción.

Constantemente escuchamos a los ancianos decir: Los tiempos de ahora no son como los de antes. Pero..., ¿a qué se refieren? ¿Qué recuerdan cuando pronuncian estas palabras? ¿Qué viene a su mente cuando miran el pasado? Sin lugar a dudas, ayer el mundo era un lugar más tranquilo, sano y decente para vivir.

La sociedad de hoy está completamente convulsionada, no se necesita ser un sociólogo para darse cuenta de esto. Solo basta echar una mirada a los noticieros, leer el periódico, escuchar la radio o navegar por el Internet para observar que el mundo está raro: Violencia en las calles, en las escuelas, en las familias; corrupción en todas partes; tolerancia al pecado en todas sus formas; Matrimonios desintegrados; Divorcios todos los días; Homicidios cada vez más horribles; Una laxitud en lo moral y ético, etc. En resumen, “la sociedad de hoy es insípida y está en tinieblas”.

Sin embargo, es deber de la Iglesia mostrar a la humanidad que a pesar de lo dificil de la vida, hay esperanza y un futuro prometedor para quienes confían en Dios. Nosotros somos SAL y LUZ para este mundo. Pero, ¿cómo haremos esto, como nos convertiremos en sal y luz? Predicar las bondades de Dios no basta, es necesario mostrar con nuestros hechos que es posible vivir los valores del Reino en un mundo sin valores, así haremos de este mundo un hogar digno para vivir (SAL), e iluminaremos el camino de los pecadores, les mostraremos que hay otra forma de vivir aparte del pecado (LUZ).

La Biblia nos dice:

-       “No vivan según el modelo de este mundo. Mejor dejen que Dios cambie su vida con una nueva manera de pensar” (Romanos 12:2).

-       “Mejor dejen que Dios cambie su vida con una nueva manera de pensar” (Jeremías 15:19b)

Para esto, será necesario vivir los valores fundamentales que el mundo ha rechazado, valores que son indispensables para el buen desarrollo de la raza humana. ¿Sabe cuales son esos valores?

1. PRIMER VALOR: Dios, como el dador y consumador de la Vida.
Pareciera que vivimos en el mundo al revés. En ciertas escuelas ya no se permite hablar de Dios, tampoco se lo permite en lugares públicos o en sectores donde antes se lo podía hacer; en su lugar, sí se permite la tolerancia al pecado, a las aberraciones sexuales, a lo anti-moral y ético.

Como cristianos estamos llamados a preferir todo lo que tenga que ver con Dios antes que cualquier otra cosa. Si hacemos esto, estaremos comunicando un mensaje claro a quienes nos rodean, les estaremos diciendo que preferimos a Dios, que Él es la prioridad número uno en nuestras vidas. Al poner a Dios como lo primero en nuestras vidas, estaremos recuperando un valor perdido, el valor de la espiritualidad bíblica. Hoy más que nunca necesitamos hombres y mujeres comprometidos con las cuestiones de Dios, hombres y mujeres que irradien santidad, justicia, amor al prójimo, optimismo y felicidad. Esto sólo es posible cuando nos acercamos a Dios y lo amamos con todo nuestro ser: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente...” (Lucas 10:27).

Ahora bien, hay un versículo en las Sagradas Escrituras que nos dice una verdad fundamental:

-       Amós 5:4, “El Señor dice: Búsquenme y vivirán”.

¿A qué se refería el profeta cuando escribió este verso? La respuesta la encontramos al leer todo el capítulo 5. Aquí Dios muestra la cruda realidad a la que se enfrenta Israel (destrucción, anarquía, devastación). Pero también les da una salida: Él mismo. Es decir, Dios les dice, “en el mundo encontrarán la muerte, pero en mí hallarán la vida”. Esta afirmación es prácticamente la misma que hizo Jesús cuando dijo: “En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

2. SEGUNDO VALOR: La Familia, como eje central de la sociedad.
Para nadie es un secreto que las familias de hoy son descartables, desechables, reciclables, como quieras llamarle. Cada vez es más raro encontrar familias funcionales. Los niños de hoy se han acostumbrado a vivir solo con uno de los padres, pues “sus viejos se han divorciado”.

Los sociólogos advierten que en ciudades como Quito, son más los divorcios que los matrimonios. Los jóvenes de hoy, dicen, ya no quieren casarse, prefieren la unión libre porque así no se comprometen en algo que puede fallar. Por otra parte, las familias experimentan un quiebre en sus bases. La falta de respeto entre cónyuges, hijos y abuelos es común en nuestra América Latina. El padre se levanta contra el hijo y el hijo insulta al padre; la madre ofende a su hija y ésta ya no mira a su madre como tal. La violencia intrafamiliar ha llegado a índices alarmantes, al punto que la sociedad de hoy clama por una solución.

Ahí es cuando entra en acción la Iglesia con un mensaje bíblico, claro y preciso: “La familia es una institución creada por Dios, y por lo tanto, es sagrada”.

Los esposos y esposas cristianos están llamados a amarse mutuamente, respetarse, cuidarse y protegerse. Los padres igualmente deben cuidar a sus hijos, educarlos y procurar hacer de ellos hombres y mujeres de bien. Los hijos por su parte deben respetar a sus padres, obedecerles; e incluso cuidarlos cuando llegue el tiempo de hacerlo.

Si la iglesia realmente enfatizara este valor, lo predicara más y fomentara el respeto en la familia, la sociedad de hoy sería muy distinta a la que vemos.

La Biblia nos habla al respecto:

- Efesios 5:22 - 6:4, “Esposas, estén dispuestas a servir a su esposo así como sirven al Señor. El esposo es la cabeza de la esposa, así como Cristo es la cabeza de la Iglesia... Esposos, amen a su esposa, así como Cristo amó a la Iglesia y entregó su vida por ella... Hijos, obedezcan a sus padres como lo manda el Señor, porque esto es justo. “Respeta a tu mamá y tu papá”, es el primer mandamiento que está acompañado con una promesa... Padres, no hagan enojar a sus hijos sino edúquenlos con la disciplina y la enseñanza del Señor”.

3. TERCER VALOR: El Trabajo, como motor productivo de la sociedad.
El trabajo no es malo, no es una maldición. Debemos interpretar bien el Génesis 3, donde pareciera que Dios maldice al hombre con trabajo. ¡No es así!, antes de la caída, es decir, antes de pecar, Adán y Eva ya tenían trabajo en el huerto (Génesis 2:15). ¿Por qué Dios les dio trabajo? Porque Él sabía que el trabajo dignifica, humaniza y nos hace responsables de nosotros mismos, de nuestra familia y del mundo en sí.

Los judíos sabían que Dios había creado a la raza humana con el propósito de que ésta culminara su obra; es decir, llevar al mundo a la excelencia a través del trabajo duro, responsable y disciplinado.

Hoy por hoy la sociedad desprecia el trabajo. Nuestra sociedad ha caído en las redes del hedonismo, aquella vieja filosofía griega que amaba el placer y odiaba el sacrificio, el trabajo, el esfuerzo. Los filósofos hedonistas predicaban que todo aquello que demandaba esfuerzo, sacrificio, dolor era malo; así por tanto, para ellos el trabajo era inmoral.

Algunos sociólogos sostienen que el hedonismo ha pegado fuerte en este último tiempo en América Latina, sobre todo en las generaciones jóvenes donde sólo se quiere disfrutar sin esforzarse por alcanzar los sueños, objetivos y proyectos de vida.

Nosotros los cristianos debemos decir no al hedonismo y sí al trabajo, al esfuerzo, al sacrificio. De esta manera construiremos un país mejor, una América Latina mejor, un mundo mejor. Trabajando duro haremos del presente un mañana esperanzador. ¿Qué dice la Biblia al respecto?

- Proverbios 22:29, “¿Has visto hombre solícito en su trabajo? Delante de los reyes estará”.

El trabajo por tanto es un valor que debemos recuperar a como de lugar. Si queremos ser prósperos en esta vida debemos esforzarnos. Las cosas no caen del cielo, uno debe procurar hacer de la tierra un cielo para vivir.

4. CUARTO VALOR, La Educación como el camino al Desarrollo Personal.
Quiero dirigirme aquí a aquellas personas que ya pasaron por su período escolar. No me refiero a los jóvenes que están en las escuelas, colegios o universidades; sino, a aquellos que no pudieron terminar sus estudios por diferentes motivos: Factor económico, personal o distancia. Lo que sea, hoy más que nunca necesitamos cristianos y cristianas preparados en las diferentes ciencias que la sociedad de hoy demanda.

Alguien de la audiencia podría pensar que esto de estudiar es sólo para los jóvenes. ¡Eso es mentira! La educación, los estudios, el auto-desarrollo es para toda la vida. Así que, si alguien de los que me escucha no logró terminar su bachillerato (secundaria), si alguno de ustedes nunca fue a la universidad o no terminó su carrera, oiga esto: Termina lo que empezaste. No esperes más, no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy.

¿Qué dice la Biblia al respecto? Dos versículos motivadores:

-       Oseas 4:8, “Mi pueblo pereció por falta de conocimiento”.

-       Daniel 12:3, “Los maestros sabios resplandecerán como la pureza del cielo. Y los que han enseñado al pueblo a seguir el camino recto brillarán por siempre como las estrellas”.

Conclusión.
La Iglesia es SAL y LUZ del mundo. Estamos llamados a hacer de este mundo un lugar mejor para vivir, más sabroso, más amable, más digno; esto es ser “sal”. Pero también la Iglesia está llamada a mostrar un camino mejor, un camino que lleva a Dios, a la excelencia. Los cristianos debemos iluminar en medio de las tinieblas, esto es ser “luz”.

La sociedad de hoy está muriendo en pecados, inmoralidades y violencia. Si tanto solo la iglesia practicara los valores mencionados arriba; si tan solo los cristianos viviéramos los valores del Reino, “Dios, Familia, Trabajo, Educación”, muy distinta sería la realidad de hoy.

Seamos SAL y LUZ no sólo de palabra, sino también de hechos, obras y actos.